Mientras los árabes estuvieron en esta localidad la convivencia entre ellos y los habitantes de religión cristiana fue ejemplar aunque con la llegada del siglo X las constantes revueltas hacen que estos habitantes de religión cristiana huyan. El despoblamiento de esta localidad por habitantes no musulmanes se acrecentó durante los Reinos de Taifas y durante el Califato Nazarí.
Fue un importante nudo de comunicaciones para los musulmanes debido a que por esta localiad pasaba un corredor que unía Málaga con Granada. La reconquista por parte de las tropas de los reyes cristianos se llevó a cabo durante los siglo XV y XVI al mismo tiempo que otras localidades eran devueltas a sus legítimos dueños; hablamos de Guadix, La Calahorra, Abal, Fiñana y Gérgal.
Aunque el territorio paso a manos cristianas, en un primer momento la situación siguió siendo muy similar ya que la mayor parte de los moricos que habitaban esta zona continuaron manteniendo la posesión de sus tierras, sus leyes, costumbre y organización política y religiosa.
Aunque algo si había cambiado. Los cristianos que vinieron a repoblar estas localizada empezaron a ocupar tierras; bien por compensación de guerra o bien por adquisición u ocupación ilegal. A consecuencia de la presión demográfica de los cristianos llegó un momento en el cual los moriscos optaron por la sublevación. En esta localidad concretamente los levantamientos fueron sofocados por las tropas del Márques de Los Vélez, que terminaría por implantar una estructura política y reliosa completamente cristiana.
Gracias a la riqueza arborícora que tiene esta zona llega un momento en el cual los recursos forestales resultan sobreexplotados para satisfacer las necesidades de las atarazanas de Sevilla y Almería. Debido al peso económico que tiene la población en estos momentos se produce el deslinde, y Abrucena empieza atener entidad propia.
Durante el siglo XIX en la localidad continua la evolución económica que se basa fundamentalmente en la agricultura y que continuará durante este siglo provocando la llegada de riadas de inmigrantes lo cual hace que la población cada vez tenga mayor importancia durante ese siglo.
La llegada del siglo XX y hasta la actualidad ha visto como la población se asentaba y se incrementaba, aunque de una manera mucho más sosegada.Según el último Censo de la Junta de Andalucía la población de Abrucena llega a los 1.500 habitantes.
Uno de los lugares que el viajero no debe perderse es El Castillejo. El origen del mismo se debe a un antiguo campamento romano, aunque las investigaciones arqueológicas además de los restos del castro han encontrado asentamiento de otros grupos humanos, entre ellos algunos de origen árabe. Todos los restos, independientemente del periodo al que pertenecen reafirman la condición de baluarte defensivo de todos ellos.Testimonios históricos, como los del cronista Ibn Hayyan hablan de la construcción de un castillo en el año 888 de nuestra era.


