
Enclavado en el sureste de Almería tiene una extensión territorial de 87 kilómetros y su litoral tiene 13 kilómetros. Se encuentra a 53 kilómetros de la capital de la provincia. A resultas de ser un pueblo costero su economía siempre ha estado ligada al sector pesquero aunque a partir de los años 80 del pasado siglo se produce un importante desarrollo de la agricultura intensiva.
Los primeros datos contrastados sobre el origen del pueblo nos hablan de la creación de una colonia fenicia, en el siglo VIII, que llamaron Abdera que se convirtió en un enclave marítimo de gran importancia para la época. Sufriendo el abandono de los fenicios, tiempo después los griegos fundan otra colonia en la misma ubicación a la cual denominan Abdera, con lo cual el topónimo lo comparte con otras dos ciudades del norte de áfrica.
En el siglo II antes de Cristo son los romanos los que se hacen con el control de este enclave que pasa a formar parte de la provincia romana de Hispania Ulterior. Dentro de este periodo de presencia romana, el mayor desarrollo de este enclave se produce en el siglo I que llega incluso a acuñar moneda propia. Durante esta época también se convierte en un puerto a dónde llegaban las naves para recoger el mineral que se producía en las minas cercanas a la localidad, salazones de pescado y garum (salsa de pescado).
Con poca presencia de bizantinos y visigodos esta zona entra en decadencia hasta que, y aunque su llegada a la península se produjo en el siglo VIII, durante el siglo IX los musulmanes la islamizan. La actividad de los mismos constió en reorganizar el urbanismo y crear un núcleo de población en torno a lo que actualmente se conoce como la barriada de La Alquería. Uno de los restos más emblemáticos de esta población es la torre vigía que hoy se ubica en la calle Natalio Rivas.
Aunque sin datos que la corroboren, existe una leyenda que cuenta que el último monarca nazarí, Boabdil el chico, abandonó la península ibérica utilizando para ello el puerto de Adra en el año 1.492. También cuenta el mito que cuando el barco se alejaba de los muelles, el monarca, mirando hacia la costa del reino que avandonaba lanzó la espada al mar y se juró a si mismo que un día volvería. Pasados los años el intento de reconquista que protagonizó tuvo como cabeza de puente este mismo puerto.
Durante la insurrección morisca en las alpujarras esta ciudad fue un importante campamento de las tropas castellanas que sofocaron la insurrección. En la extinción de este motín participaron los capitanes que se laurearian de gloria en la batalla de Lepanto.
Entre los lugares que podemos visitar se encuentra la Torre de Guadinos que goza de la catalogación de Bien de Interés Cultural y también las antiguas murallas de Adra.