Esta comarca almeriense es frontera con la provincia de Granada la cual conecta con Málaga a través de Baza. Dentro de la propia Almería se encuentra encajonada entre la comarca de Los Vélez y la Sierra de los Filabres.
Esta comarca interior por su localización tiene unas características que la hacen ser proclive hacia el turismo rural, que en los últimos tiempos se ha afianzado como uno de los reclamos mayores de la comarca.
Se encuentra enclavada entre sierras como la de Lúcar, la de Oriaz, del Madroño y la Sierra de las Estancias.
Entre todas estas sierras se alza imponente el Valle de Almanzora cuyo denominativo proviene del río que cruza el valle entre bellos parajes naturales.
Ante todo esta comarca es indicada para los amantes de la naturaleza y la tranquilidad.
Por su rico patrimonio natural, la comarca de Almanzora, localizada entre las Sierras de Filabres y la Sierra de las Estancias es uno de los más bellos parajes de la provincia de Almería por lo cual es, año tras año, preferida por muchos turistas para pasar su tiempo de asueto. Este rico entorno natural se le suma un gran patrimonio histórico y artístico producto de las muchas civilizaciones que han pasado por estos parajes. Estos pueblos, que todavía permanecen en las tradiciones de la comarca, se pueden rastrear en las tradiciones y en folklore de esta tierra.
Estos paisajes serranos, poblados de canteras de mármol, y sus cerros y laderas cortados a pico han sido poblados por diferentes civilizaciones como la romana y la musulmana. De estos poblamientos son abundantes los restos, tanto los arqueológicos de época prehistórica, como históricos ya que tanto los romanos como posteriormente los musulmanes se dedicaron a explotar sus recursos, en forma de marmol, naturales.
Gracias a esta riqueza en mármol esta comarca se convirtió pronto en una tierra próspera y desarrollada. Durante la época romana fue de tal maginitud su desarrollo que el emperador Marco Aurelio autorizó a la población de Somontín a que acuñase moneda.
Pero el pueblo que mejor supo aprovechar todo lo que da esta tierra fue sin duda el musulmán, llevando a estas tierras a unas cotas de esplendor que nunca han vuelto a verse. En estas tierras se produjo la rebelión morisca que provocó que Don Juan de Austria tuviera que venir con sus tropas a sofocarla. En el año 1594, el más universal de las letras españolas, Miguel de Cervantes habitó en esta comarca mientras realizaba las funciones de cobrador de impuestos de la Hacienda Real.
Esos recursos naturales que hicieron de la misma tierra codiciada para romanos y musulmanes llegado el siglo XIX empezaron a ser explotados de una manera industrial, volviendo a tomar pujanza esta comarca por el valor de su minería. Desafortunadamente la riqueza y la prosperidad también trajo consigo la lacra del bandolerismo.
Sus municipios son, Albánchez, Albox, Alcóntar, Arboleas, Armuña de Almanzora, Bacares, Bayarque, Cantoria, Chercos, Cóbdar, Fines, Laroya, Líjar, Lúcar, Macael, Olula del Río, Oria, Partaloa, Purchena, Serón, Sierro, Somontín, Suflí, Taberno, Tíjola, Urrácal y Zurgena.


