Almuñecar

Gracias a la gran cantidad de civilizaciones que hollaron estas tierras podemos encontrar muestras de todas ellas. Los fenicios dejaron muestras de su arte funerario en la necrópolis fenicio púnica del de puente del Noy. La civilización romana legó a esta ciudad el acueducto del cual se mantienen intactos parte de sus tramos y el columbario (pajarera en sentido lato) Torre del Monje.

El arte religioso también se encuentra representado en la iglesia parroquial de la Encarnación, de factura renacentista y que fue construida por Ambrosio Vico. Más cercano, del año 1559, podemos ver muestras de construcción civil en el palacete de la Najarra.

Encontrándonos en un pueblo costero, su cocina autóctona es esencialmente marina. En sus mercado podemos encontrar una enorme cantidad de frutos del mar. Entre los platos más destacados podemos encontrarnos con el arroz a banda, el pescado frito y los espetos de sardinas. En los postres podemos hablar de la cazuela mohina.

En el año 1.500 a.C. ya tenemos restos en esta zona de presencia de culturas de la Edad del Bronce. Con posterioridad la llegada de los fenicios crearon un embrión de estructura urbana que con posterioridad fue aprovechada por los romanos. También este imperio aprovechó la estructura comercial que los fenicios habían desarrollado, impulsándola y aumentando los servicios de la ciudad con una acueducto, templos y teatro. La llegada de los musulmanes hará que esta ciudad entre a formar parte de la unidad administrativa de Cora de Elvira, convirtiéndose en un punto fuerte o castillo y la producción agrícola tendió hacia la producción de plátano, caña de azúcar y pasas. Dentro del mismo periodo y con la llegada de Al – Andalus se convirtió en una de las ciudades más importantes de su entorno lo cual siguió sucediendo con el califato Nazarí cuyos monarcas utilizaron las maravilloso clima que posee para fijar su residencia en tiempo de descanso. El emperador Carlos III donó el escudo, formado por cabezas de piratas berberiscos, a la ciudad.