La Comarca Alpujarra - Valle de Lecrín de Granada

Esta comarca granadina esta situada en el sureste de la provincia de Granada y entre las sierras de Lújar, Gádor y Sierra Nevada. En ella se puede disfrutar del Mulhacén el pico más alto de la Península.

En estas tierras habitarón las civilizaciones fenicias y romanas, aunque la más significativa fue la árabe, estubierón ocho siglos y le dejarón una interesante forma de vida desde su cultura hasta la arquitectura de sus casas y gastronomía. Los pueblos alpujarreños son especiales para los turistas que se acercan a esta zona, donde podran ver pueblos con calles estrechas, empinadas y torcidas para que puedan adaptarse a la posibilidad de nieve en la zona. Las chimeneas de las casas de la Alpujarra con formas de piramide y cilindricas son también algo diferente en el tipo de construcción de las casas de esta zona de la provincia de Granada.

La mayor parte de esta comarca esta formada por pueblos pequeños que a veces, no superan los 200 habitantes. Son bellos municipios muy tranquilos, ideales para los viajeros de turismo rural y de deportes como el senderismo, la pesca y el alpinismo entre otros. Municipios populares como Lanjarón famosa por sus aguas, el balneario, y la lozania de sus gentes, el municipio de Trevélez conocido por sus ricos jamones.

La comarca puede presumir de un importante Patrimonio Histórico. Ya que tiene el mayor espacio protegido de Europa, se trata de el Conjunto Histórico del Barranco del Poqueira, con pueblos como Bubión, Capileira y Pampaneira y el Sitio de la Alpujarra Media y La Taha.

Entre sus fiestas y folclore, destacan los trovos alpujarreños. Los festejos de Moros y Cristianos son también popularmente conocidos en diferentes pueblos de esta comarca.

Toda la Alpujarra y el Valle de Lecrín posee magníficos paisajes con parajes espléndidos, senderos y valles entre sus 38 municipios. Además gran parte de su territorio está en un espacio protegido de Andalucía: el Parque Natural de Sierra Nevada. Este ecosistema destaca por la gran fertilidad de sus campos, sobre todo los que se encuentran en el Valle de Lecrín. Enormes cantidades de plantaciones de naranjos y limoneros se extienden hasta dónde se pierde la vista, siendo persistente durante toda la primavera la presencia del azahar.