En la parte sur de la Vega del Guadalquivir nos encontramos con el territorio más amplio de la comarca que se encuentra a 46 kilómetros de la capital de la provincia. Orográficamente nos encontramos ante una penillanura que media entre el Valle del Guadalquivir y la cordinerra Subbética. En 1.097 kilómetros cuadrados tendremos la posibilidad de observar un paisaje ondulado con una altura media sobre el nivel del mar de 300 metros y dónde algo más de 100.00 habitantes se distribuyen en los 11 municipios que componen la comarca.
El genérico término campiña hace referencia a tres zonas que por la calidad de sus cultivos pueden ser claramente diferenciadas.
La “Campiña Baja” tiene una esencia eminentemente olivarera y cerealista y se encuentra localizada entre el Guadalquivir y el Guadajoz; la “Campiña Alta” que ocupa la posición central de la comarca muestra, en sus cultivos, un componente esencialmente vitivinícola con grandes extensiones dedicadas al cultivo de la viña; “Las Colonias” se encuentran ubicadas al este de la comarca teniendo entidad propia y dentro de ella se encuetran los pueblos que fueron creados en el siglo XVII por el monarca Carlos III.
Aunque la actividad agrícola es preponderante, también podemos encontrar, diseminados por toda la comarca, focos de industria y artesanía en los cuales se trabaja el bronce, el cobre, el latón y se fabrican muebles.
También podremos encontrar industria agroalimentaria de elaboración de los productos que da esta tierra, entre los que destacaremos la carne de membrillo de Puente Genil y la denominación de origen correspondiente a los vinos de Montilla – Moriles.
La orografía de la zona, de suaves y onduladas tierras con ocasionales cerros, son producto del Mioceno dentro de la era Cuaternaria. Estas elevaciones fueron utilizadas en tiempos pretéritos para la construcción de pueblos – fortaleza.
En la zona central de la comarca encontraremos un suelo arcilloso, de gran profundidad y de brusca orografía que se denominan bujeos o tierras negras. En esta misma zona, al noroeste encontramos el denominado glacis villafranquiense que esta compuesto de tierras rojizas y pedregales. Ya llegados, en el sureste, a las sierras Subéticas, nos encontramos con suelos menos fértiles que nos anuncian el comienzo de la cordillera. Esta comarca, en su zona sur, es abundante en zonas húmedas lo que hace de ellas un lugar de gran interés medioambiental. De las lagunas que pueblan esta zona nos encontramos con la Laguna de Zóñar y el Rincón cercanos a la población de Aguilar; la Lagna de Tiscar y el embalse de Cordobilla cercano a Puente Genil y las Lagunas de Donadío dentro de las tierras del municipio de Santaella. Estos humedales se configuran como lugares de refugio y nidificación de una pleyade de aves acuáticas como el pato malvasía, la garcilla, la garza, el cormorán y muchas otras. Los ríos que discurren por esta comarca son el Guadajoz y el Genil teniendo su cauces un recorrido casi paralelo en su discurrir sureste – noroeste y desembocando ambos en el Guadalquivir.