La Comarca de la Costa del Sol Occidental en Málaga

Con el sol y la playa como bandera, esta comarca malagueña cuenta con las más grandes concentraciones turísticas de la zona.

Kilómetros que se pierden en la distancia de playas sin fin: Torremolinos, Estepona, Fuengirola, Benalmádena, Marbella, hacen de ella una tierra donde nunca se pone el sol. Asimismo las playas se ven trufadas de pueblos blancos que han sabido conjugar las ventajas de la Sierra con los de la Costa. Todo en esta comarca se ha aliado para que sea un lugar en el cual el turismo rural y activo se halla configurado como un de los elementos más importantes del paisaje con un inmenso catálogo de oportunidades para el disfrute: ocio, playas, clima benigno y el gracejo y hospitalidad de sus habitantes.

La especial configuración de esta tierra, que conjuga de un modo natural y sabio la costa y la Sierra hace de ella un lugar excelso para el alojamiento turístico de índole rural. Pueblos como Casares, Mijas, Manilva o Benalmádena con la posibilidad de disfrute a pocos kilómetros tanto del paisaje serrano como de la costa hacen de esta zona un lugar inmejorable para el descanso.

Baste reposar la vista en Benahavís, el pueblo más pequeño de la Costa del Sol que por su especial orografía, completamente rodeado de Sierras nos permitirá un disfrute de la observación naturalista y también, por su cuidada gastronomía, de un lugar dónde dar un pequeño solaz a nuestra gula.

Contamos en esta comarca de 18 itinerarios que recorren en conjunto 120 kilómetros de costa y que nos permitirán, transitando por sus montañas, conocer íntimamente bellos escenarios naturales de la Costa del Sol de una belleza singular y que por no transitados todavía mantienen intactas la belleza agreste de la Costa del Sol.

Paisajes plagados de naranjos y limoneros, de caña y verduras es lo que podremos contemplar en esta comarca. En la zona de la sierra los regatos, arroyos y vaguadas hacen de esta zona un ecosistema propio, fructífero en almendros, olivos y encinares que también da lugar a muy bellas estampas.

Por otra parte no conviene olvidarnos de la zona costera, dónde las bahías se internan en valles estrechos y nos invitan a trepar por sus lomas y laderas. Esta conjunción entre mar y la montaña da lugar a un microclima que no se encuentra en ningún otro lugar de la península ibérica.