Guadalteba

Enclavada prácticamente en el centro geográfico de la provincia de Málaga y siendo un nudo de comunicaciones entre la Comarca de Antequera, el Valle del Guadalhorce y la Serranía de Ronda su principal atractivo, además de muchos otros, es la ruta de los Castillos de los cuales quedan una gran cantidad de restos.

La situación estratégica que tenía esta zona la podemos descubrir en la gran cantidad de construcciones defensivas que se erigieron en la misma ya que desde la misma se dominaba la costa, los Montes de Málaga y la Serranía. En sus paisajes descubriremos unas llanuras, secas pero no yermas que se imbrican con humedales como el embalse de Guadaltelba, las lagunas de Campillos o el río Almargen.

Recorrido sinuoso con cambios de altitud en cada uno de sus pueblos que hacen que el viajero sea gratamente sorprendido por las mismas. Entre múltiples muestras de arquitectura a lo largo de sus pueblos dónde podremos ver una amalgama de castillos, iglesias, ermitas, palacios y edificios históricos un bello paraje, el Chorro, veremos la perfecta integración entre la naturaleza en forma de bosques, agua y vegetación, con vestigios históricos.

La riqueza natural de la comarca es visible a simple vista hasta para el viajero poco avisado lo cual permite que esta tierras sean proclives para el turismo activo y los deportes de aventura, siendo especialmente indicados para los mismos los embalses que se reparten por su territorio así como Teba, Cuevas del Becerro, Cañete La Real, el tajo del Molino o las Sierras de Carrataca en dónde encontraremos, muy fácilmente, a practicantes de espeleología, piragüismo y descenso de cañones y bikers.

Tierras también promisorias también para el turismo cultural, el patrimonio histórico y cultural que cronológicamente empieza por los ricos yacimientos arqueológicos y que gracias a las iniciativas de varios consistorios han cristalizado en la creación de museos como en Ardales o Teba.

Las abundantes muestras de diversos grupos humanos que han pasado por estas tierras muestra de una manera adecuada lo fructíferas que son para las concentraciones humanas su bosques mediterráneos, su agua, su altas colinas y sus miradores. La zona de los pantanos del Conde de Guadalhorce y Conde de Guadalteba nos ofrécen dos verdaderas joyas para la práctica del deporte en la naturaleza, todos ellos relacionados de una u otra manera con el agua: piragüismo, deportes náuticos. La geografía urbana, sus pueblos, están convirtiéndose en un foco de turismo rural gracias a los numerosos lugares de interés tanto desde el punto de vista medioambiental como desde el punto de vista histórico artístico. La sabia mezcla con que la naturaleza ha querido dotar a estas tierras, con la mezcla justo entre su fisonomía serrana y la llanura andaluza muestra un bello contraste que ha sabido ser bien entendido por sus visitantes.