Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche
Para descubrir este fantástico lugar es necesario salir de la piscina pública de Aracena, ubicada en la carretera hacia Alajar. Se debe caminar por la falda del Monte San Ginés y rodear la Sierra Picachanes en camino hacia Linares. Al regresar se deberá bordear la Sierra de la Molmilla. Aguas cristalinas, riberas paradisíacas y frondosos bosques son el escenario que nos acompaña en este caso.
Una gran riqueza de flora, con encinares, alcornocales, árboles frutales, monte bajo y otras especies, junto a una fauna de pequeñas aves, serán los compañeros de la travesía. La dificultad en el camino es prácticamente inexistente, con un terreno en excelente estado.
Al arribar al pueblo de Linares, no será una mala idea pasear un rato por sus calles y plazas antiguas, visitar el tradicional lavadero circular que aún se utiliza y caracteriza a la localidad, entre otras posibilidades.
A la hora de emprender el regreso a Aracena nos ubicaremos a la salida, en dirección a los merenderos del pueblo, y antes de llegar allí, elegiremos el desvío que sale por nuestra izquierda, atravesando un pequeño puente de piedra, continuaremos por el camino que se inicia justo en frente.
Vamos a hallar algunas subidas más que en el caso del tramo anterior, pero igualmente la dificultad no es para nada extrema. Sobre las faldas del Cerro de la Molinilla, será posible observar los antiguos cargaderos de la mina de hierro del lugar, en este momento abandonada. Sobre la izquierda llegaremos a la ribera homónima.
Ya cruzado el arroyo, solamente será necesario tomar la subida pedregosa que nos conducirá directamente a Aracena.
Doñana
El Palacio del Acebrón nos marca el comienzo del sendero, que se introduce en territorio protegido y nos va llevando por diferentes y mágicos escenarios naturales.
El bosque de ribera es una fantástica formación vegetal con reliquias botánicas de la era terciaria, que se han refugiado en estos sitios y han encontrado protección por siglos. Es la primera manifestación natural que nos llamará la atención. Antiguamente se presentaba en forma de extensas selvas con lianas y enredaderas, aunque hoy presenta algunos arroyos y las especies vegetales que constituyen su principal recurso.
La mejor época para observar este bosque es durante la primavera y el verano, cuando se halla en todo su esplendor. Luego de la floración, entre diciembre y abril, la gran cantidad de hojas conforman un espacio cerrado, de indudable magnetismo.
Fresnos y sauces serán algunas de las especies que muy fácilmente podrá observar. Los sauces locales se llaman Zaos, una especie endémica de Andalucía occidental, representante de una flora terciaria que sobrevive junto a diferentes especies trepadoras, como madreselva, parra silvestre o zarzaparrilla. Todas ellas crean una tupida masa de vegetación, ambiente ideal para el refugio de las aves.
El pinar de pino piñonero será el paisaje que observaremos luego del bosque de ribera anterior. Algo más seco y elevado será el terreno, que contó con plantaciones de eucaliptos unos años atrás. En la actualidad se ha recuperado la vegetación autóctona, eliminando las anteriores especies. Atravesar este sector será una experiencia inolvidable, entre aromas de ensueño, inspiradores sonidos naturales y un colorido único.
Ya sorteando un arroyo, nuevamente pasaremos por el bosque de ribera. Una gran cantidad de especies de helechos, como por ejemplo el helecho real, serán los protagonistas en este tramo. Luego aparecerá el alcornocal, con árboles centenarios de impresionantes dimensiones.
En las áreas más resguardadas de esta zona se forman turberas, biotopos de gran valor pero sumamente frágiles, que incluyen comunidades vegetales muy exóticas con especies como brezo ciliado, tojo enano y otras herbáceas típicas de ambientes húmedos.
Sendero de Arrayán (Doñana)
Es un sendero que se desarrolla en los alrededores del camping del mismo nombre. El recorrido son unos 5 kilómetros por pinares.
Todo comienza en una zona algo elevada, con árboles de gran tamaño y un matorral donde abundan los jaguarzos, una tipología de jara de color verde ceniza. También pueden observarse matas de romero, caracterizado por su aroma. También son habituales las lavandas y los tomillos.
La vegetación va cambiando con el correr del trayecto, apareciendo especies como los alcornoques, ciertos brezos y algunos madroños. Todo en el marco de un fantástico escenario natural.
La segunda parte del recorrido se desarrolla por el camino que va paralelo al arroyo, desde el cual podemos ir apreciando la espesa capa de vegetación que lo rodea. Luego de dos kilómetros y medio de trayecto, comienzan a aparecer algunos cerros, que rompen la monotonía del paisaje llano que caracteriza a Doñana. Deberemos continuar este camino hasta atravesar dos pistas de albero, en la segunda se virará hacia la izquierda hasta arribar a la carretera, que se cruzará para llegar a la zona conocida como "Quemao del Papa".
Es un sector con repoblación de alcornoques y acebuches, que al atravesarla nos dirige nuevamente hacia la parte posterior del Camping, a través de grandes pinos y lentiscos. Observar este lugar, que en algunos años volverá a tener su aspecto natural, nos permite analizar las consecuencias de las acciones del hombre sobre el medio ambiente.
Conejos, perdices, algunas rapaces y cazadores como el meloncillo o el tejón son parte de la fauna de este trayecto relatado.
Siempre es conveniente informarse antes de hacer el sendero en el Punto de Información situado dentro del Camping, para confirmar o no la presencia de cazadores en la zona.


