“Y la encina negra, a medio camino entre Úbeda y Baeza…” Así cantaba Antonio Machado a las tierras de Jaén, recordando con nostalgia las extensiones llenas de olivos, el cielo azul recortado por las lomas y las recónditas sierras. La naturaleza jienense es una gran desconocida para muchos viajeros, que se escapan a las costas de España y a otros destinos sin ser conscientes de la enorme belleza de esta provincia andaluza y de sus pueblos. En realidad, la Cuenca Alta del Río Guadalquivir es el centro del espacio natural más grande de la geografía española: el Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas, rodeado de las espectaculares sierras que le dan nombre. Unas vacaciones en plena naturaleza: es lo que nos garantiza una estancia en cualquiera de las casas rurales de la provincia de Jaén. Ubicadas en los preciosos y tranquilos pueblos de la región o bien en medio de la paz del campo, todas ellas responden a los cánones de la arquitectura tradicional: los típicos y sobrios caseríos de piedra, los cortijos, las casas de pueblo encaladas y con rejas en las ventanas…
Quienes deseen recorrer esta provincia a su aire y asombrarse con la naturaleza verde y frondosa de sus Sierras (algo completamente inesperado, a la vista de las extensiones de olivares), harán bien en alquilar una casa rural completa donde poder organizarse junto con amigos, familiares, pareja o hijos. Estas casas cuentan con cocina particular para poder preparar comidas y cenas inolvidables; salones donde permanecer de tertulia hasta el amanecer; terrazas y jardines donde tomar el sol, lejos de las aglomeraciones de bañistas… Algo que ningún hotel puede ofrecer. Tomando la casa como punto de origen y de regreso, es posible realizar estupendas excursiones para conocer todo lo que Jaén tiene para ofrecer: una excelente gastronomía basada en el aceite de oliva más célebre del mundo; preciosos pueblos y ciudades; sierras agrestes; sentidas tradiciones… Además de la espectacular riqueza histórica y monumental de la capital, Jaén, donde muchas culturas milenarias han ido dejando su impronta con el transcurso de los siglos.