Lepe es un pueblo donde la época árabe, como en tantas ciudades cercanas, ha dejado una interesante huella. El exponente máximo se encuentra en la Torre Almenara, fortaleza de los siglos XVI-XVII que mandó construir Felipe II dentro de un plan defensivo de las playas suroccidentales de la Península. El Campanario, ubicado en el casco céntrico, es el único elemento de ese período histórico aún en pie. La Parroquia de Santo Domingo de Guzmán es de fecha posterior, y se levanta en las cercanías del mencionado campanario.
También cabe destacar en este conjunto la imagen de Nuestra Señora de la Bella, patrona y alcaldesa de la localidad, una de las pocas vírgenes eucarísticas que existen en el territorio nacional. Además, en el centro de la ciudad aún se conserva un elemento de la interesante arquitectura mudéjar de la época. Se trata de Ajimez, ventana dividida por un parteluz sobre la que descansan dos arcos. Un lugar declarado Bien de Interés Cultural.
También existen áreas naturales de interés botánico, como la Dehesa del Alcornocal, que constituye casi el último resto de alcornoques del sector occidental de la costa de Huelva, mezclándose con acebuches y palmitos que nos proporcionan la idea del carácter termófilo y de su uso ganadero; y el ecosistema dunar que se puede observar en las playas de Nueva Umbría e Islantilla. Este lugar ha sido moldeado por las corrientes marinas y el ciclo de mareas y ofrece aspectos muy atractivos y de alto valor ecológico, como la vegetación, adaptada al medio salino, y una rica avifauna, compuesta por aves acuáticas invernantes y limícolas.
Lepe también cuenta con una rica gastronomía que tiene como baselos productos de la tierra y los deliciosos peces y mariscos de la costa. Siguiendo la tradición mediterránea, este municipio se caracteriza por una gastronomía elaborada, variada y rica tanto en sabores como en formas. Como municipio costero permite degustar una amplia variedad de pescados, moluscos y mariscos, llevados directamente del puerto pesquero del Terrón hasta el plato del comensal.
También son típicos los dulces elaborados a base de harina, huevos y almendras. Entre éstos destacan la coca, la torta, la cidra con almendras, el dulce de calabaza y la perrunilla.
Por último, y para los amantes del buen vino, Lepe ofrece una serie de zampuzos (pequeños bares que aún conservan el estilo tradicional), cuya característica es que cada uno de los propietarios, en el mes de septiembre, pisa en su propio zampuzo la uva y elabora el vino en barricas propias. Pero no todo termina aquí: frutas tropicales, fresas y naranjas también integran las variedades culinarias que identifican a la zona.


