Los restos encontrados en muchas cuevas de los alrededores del pueblo nos hablan de que en estas tierras ya desde tiempos remotos existió la presencia de núcleos de población. Son muy importante los yacimientos que han sido encontrados de la época íbera, entre los que cabe destacar el Cerro de la Almanzora que se encuentran entre uno de los yacimientos arqueológicos de toda la provincia.
Con la llegada de los romanos, estos deciden utilizar los antiguos asentamientos íberos para aposentar sus reales y a partir de ellos crear las infraestructuras que les eran necesarias. De la época romana destacan los yacimientos de Los Cautivos y la fortificación del Cerro de San Antón.
En el periodo musulmán las canteras cercanas al núcleo urbano se utilizaron para extraer el material con el cual se construyó la mezquita de Aljama durante el reinado de Abderramán III. La localidad se encontraba dentro de la Cora, denominativo para las provincias, de Cabra y no es hasta llegado el siglo XI cuando caerá bajo el influjo de Córdoba.
En el año 1.240 la población pasa a manos cristianas por obra del monarca Fernando III el Santo, mientras que los musulmanes que habitaban en la villa se mantendrán en ella hasta el año 1.294 en el cual la mayor parte de ellos dejará la población.
Con posterioridad a ese año la población pasará a integrarse en el Señorío de los Venegas hasta el siglo XIX. Esta población tiene, desde prácticamente tiempo inmemorial, cifrada su actividad económica en la agricultura, aunque en los albores del siglo XIX la localidad se empieza a dotar de infraestructuras como agua potable, alumbrado público y la llegada del ferrocarril.
El monumento, de índole religioso, más importante de la localidad la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, surgida por la imposibilidad de que la vieja iglesia medieval con la que contaba el pueblo fuese capaz de absorber el número creciente de fieles que tenía su parroquia. La planta del templo obedece a tres naves espaciosas que se encuentran construidas en sillería. Carece de Crucero y tiene una cabeza triple, siendo la mayor de ellas la Capilla Mayor. En las naves encontramos arcos triplicados de medio punto que están sostenidos por pilares cruciformes con media columna bajo los arcos. La nave central tiene un artesonado muy destacado de madera. La construcción del artesonado fue llevado a cabo por carpinteros de la localidad de Baena y fueron diseñados por el pintor cordobés Pedro de Mesa. Desgraciadamente parte de la construcción original tuvo que ser reconstruida en el año 1.630 por obra del maestro Benito de León. En el exterior destaca fundamentalmente la obra de cantería, destacando sobre el conjunto el Muro del Evangelio que se encuentra ubicado con vistas a la plaza de España. Debido a los diferentes estilos artísticos que se pueden ver en la parte exterior del templo se ha conseguido determinar que la parroquia no fue concluida hasta el siglo XVIII.