Mijas en Málaga

Dispuesto a solo 30 kilómetros de la capital de la Costa del Sol, en sus paisajes encontraremos un continuo que nos llevará desde la costa a la Sierra. Se encuentra fraccionado en tres núcleos urbanos: Mijas Pueblo, Mijas Costa y La Cala de Mijas. Fue la tribu de los Tartesos los primeros habitantes de esta zona y con posterioridad Celtas y Fenicios también fueron sus ocupantes y fueron estos últimos los que la bautizaron con el topónimo de Tamisa que fue un núcleo próspero que servía de enlace entre Málaga con Cádiz.

Las principales muestras de patrimonio histórico artístico son la Plaza de Toros con su particular forma oval y dos iglesias adscritas al estilo neomudéjar: Iglesia Parroquial y la Ermita de San Sebastián, esta última erigida a finales del siglo XVII. Otra de los monumentos que merece la pena de verse es el Santuario de la Virgen de la Peña que es la patrona de la localidad cuyo principal atractivo es estar horadada en una roca.

 Su evento más populoso, la feria, se lleva a cabo en Julio y conjuntamente con la Semana Santa son los eventos más destacados dentro del calendario anual.

La gastronomía de Mijas se encuentra basada fundamentalmente en una enorme variedad de sabrosos primeros platos dentro de los cuales refulgen con brillo propio sus sopas. Entre los platos más destacados de la gastronomía local podemos citar el salmorejo, maimones, cacharreras y el gazpachuelo. Su repostería tampoco deja indiferente al visitante con sus buñuelos y hornazos.

En el paisaje de Mijas podemos encontrar una integración perfecta entre la costa y la Sierra. El paisaje serrano es prolijo en lomas, cerros y ondulaciones, siendo esta serranía una de las más anfractuosas que existen en toda la Costa Occidental, aunque los extensos pinares suavizan un tanto su perfil abrupto. Mijas, en este contexto, se nos muestra como una torre de vigía de color blanco, que apunta tanto al mar como a la sierra.

 El trayecto que une Mijas con Benalmádena es tener el privilegio de transitar por un mirador natural que orientado al mar, transcurre entre pinos y plantas ornamentales. En las estribaciones de la Sierra podemos observar un cúmulo de monte bajo, algún que otro pinar y, bien por suerte o por desgracia, multitud de urbanizaciones que ascienden por las lomas e inclusive por valles y vaguadas.

Es el río Fuengirola el que baña estas tierras y sus zonas agrícolas y que en su vega conserva una gran cantidad de espacios de alto valor ecológico que se están viendo acosados por numerosos campos de Golf.