En esta comarca La Alpujarra termina y comienza la costa. El mar mediterráneo acaricia esta comarca, una tierra que desde hace milenios ha sido un nexo de unión entre el este y el oeste. Muchas culturas diferentes pasaron por estas tierras que conjugan el paisaje costero con el territorio serrano y rural en la Sierra de Gador.
Cruce de caminos entre África y Europa, muchas de su localidades, y hablamos de Aguadulce, Roquetas de Mar muestran esta mixtura entre continentes. Dos continentes separados por un itsmo que en la parte española ha sido testigo desde el arribar de los fenicios hasta la marcha de Boabdil hacia el norte de áfrica.
Nos encontramos en la comarca señera en cuanto a turismo de calidad de toda la
provincia. Golf, playas, turismo rural, espacios naturales son los protagonistas de una comarca que ha sabido aunar desarrollo económico con un turismo responsable.Disfrutando al mismo tiempo de costa y la Sierra de Gádor, de complejos turísticos en el litoral con cortijos de aire alpujarreño, en dónde la herencia morisca ha pervivido durante muchos siglos.
Las reservas naturales son cuantiosas en esta comarca y en las mismas gran cantidad de especies de aves y fauna tienen su ecosistema. Paraje y Reserva Natural Punta Entinas – Sabinar y la Reserva Natural de las Albuferas de Adra son un lujo tanto para la región como para los amantes de la naturaleza.
Esta comarca ofrece unas posibilidades incalculables para los aficionados al turismo activo, ya sea para los amigos del senderismo que podrán disfrutar de un marco serrano en el cual prácticar su deporte, como para los más recoletos amigos del golf dentro de los tres campos que tiene la comarca, así como también la realización de una amplia gama de deportes naúticos.
Su estratégica localización en los pies de la Sierra y asomándose al mediterráneo, ya desde la prehistoria ha sido habitado por una gran cantidad de pueblos aunque los primeros restos arqueológicos se encuentran datados en el neolítico con el emplazamiento encontrado en Millares.
Con la llegada de los fenicios fue cuando la comarca empezó a tener un cierto peso dentro de lo que era en aquellá época la península ibérica.Historiadores clásicos como Estrabón y Plinio ya nos hablaron de la fundación fenicia de Abdera, la actual Adra, en el siglo VIII antes de Cristo. En Roquetas de Mar también y en la costa de Berja, también es posible encontrar restos fenicios.
En tiempo en la cual Roma era la potencia dominante la región empezó a tener importancia cuando el comercio de garum, una salsa de pescado, y los salazones empezaron a tener mercado en el orbe, al menos el de aquel momento, conocido.
Durante el reinado Nazarí, esta comarca se convirtió en la retaguardia del reino y estas costas bañadas por el mediterráneo fueron testigo de la salida de Boabdil I a su exlio de Tanger después de que las tropas de los Reyes Católicos se hicieran con el control del último reducto de resistencia musulmana.Con el levantamiento de Abén Humeya, en el año 1.568 y la expulsión de los moricos, la comarca se repobló con cristianos viejos, pero la huella del paso de los musulmanes por la comarca quedó marcada en tinta indeleble por sus castillos, baños y aljibes.
Aunque el inicio de la edad moderna no presaguiaba nada bueno debido a las incursiones berberiscas y al descenso demográfico, gracias a la actividad minera, producción agrícola y la pesca la situación se pudo sobrellevar. La llegada del siglo XX trajo aparejado un inusitado despegue económico cuyas causas hay que buscarlas en la agricultura intensiva y el turismo que han propiciado que en los albores del siglo XXI en el cual nos encontramos se halla consolidado como una de las comarcas más pujantes de Almería.