Santiponce - Pueblos de Sevilla

La localidad de Santiponce se encuentra enclavada sobre las ruinas de la ciudad romana de Itálica, a tan solo unos pocos kilómetros de Sevilla, en la comarca del Aljarafe, y en la carretera hacia Mérida.

Originalmente el pueblo de Santiponce nace a orillas del Guadalquivir, en un espacio denominado “Isla de Hierro”, que hoy ocupa el Estadio Olímpico de la Cartuja en Sevilla. La cercanía al río producía continuas inundaciones hasta que 1.603, quedó totalmente sepultado, viéndose obligados los supervivientes a trasladarse y buscar el cobijo de los monjes del Monasterio de San Isidoro del Campo. Los monjes cedieron a los vecinos de Santiponce tierras más elevadas sobre las que construir sus viviendas junto al propio Monasterio, construyéndose así el nuevo municipio sobre las antiguas ruinas de la ciudad romana de Itálica.

Que ver y visitar

Monasterio de San Isidoro del Campo:

El monasterio de San Isidoro del Campo se encuentra situado en Santiponce, junto a la carretera N – 630, a pocos kilómetros de Sevilla. Fundado en el año 1.301 por el noble español Alonso Pérez de Guzmán, Guzmán el Bueno, considerado el fundador de la Casa de Medina-Sidonia, el monasterio se construyó inicialmente como monasterio-fortaleza, para contribuir a gobernar el señorío de las tierras sevillanas que poseía.

Declarado monumento nacional en 1.872, el Monasterio de San Isidoro del Campo está formado por un templo con dos naves de estilo gótico, dos claustros de estilo mudéjar y uno gótico, una sacristía y una torre barroca. Destaca el retablo, con los relieves del Nacimiento y la Adoración de los Pastores realizado por el escultor barroco español, Juan Martínez Montañes

 

Ciudad romana Itálica:

La ciudad romana de Itálica está situada en el municipio de Santiponce, a 10 km de Sevilla y está considerada como la primera ciudad donde los romanos decidieron vivir a su llegada a la Península Ibérica.

Su fundación data del año 206 a.C., cuando al finalizar la Segunda Guerra Púnica, el general romano Publio Cornelio Escipion, el Africano, decidió repartir algunas de las tierras del valle del Betis entre sus hombres.

Durante el siglo II a. C, y gracias al apoyo de los emperadores Trajano y Adriano, la ciudad de Itálica fue creciendo, no solo en número de habitantes, sino también en edificios y estructuras urbanísticas y arquitectónicas, constituyéndose en una ciudad de prestigio y reconocida en el Imperio Romano.

En la ciudad de Itálica el visitante podrá encontrar restos del Teatro, el Anfiteatro, las Termas Mayores, el Templo Traianeum o la Casa del Planetario. La entrada a la ciudad romana de Itálica es gratuita.

 

Vía Verde Itálica:

La vía verde de Itálica se encuentra situada entre Sevilla y Aznalcóllar, de unos treinta y siete kilómetros, encontrándose actualmente en uso tan sólo entre Sevilla y algunos kilómetros de Santiponce. El visitante puede disfrutar, en sus inicios, de una ruta totalmente llana y bien acondicionada, y divisar las antiguas ruinas de Itálica, mientras realiza parte de la ruta a pie, en bicicleta de montaña o a caballo.

Ruta de la Plata:

Tras la invasión de la Peninsula Ibérica en el siglo III a. C, los romanos construyeron importantes vías y calzadas por todo el territorio, más de 29.000 kilómetros de vías, que permitieron el control y la expansión comercial por toda la Peninsula. Una de las calzadas más importantes y de mayor tránsito, y que hoy constituye un itinerario turístico de gran atractivo, es la Ruta o Vía de la Plata, que cruza toda la península, desde Gijón a Sevilla.

Esta calzada, de la que aún existen diversos restos históricos en diversos municipios españoles, y que está siendo cada vez más reconocida turísticamente, sigue casi exactamente el recorrido de la actual carretera N-630. La importancia de esta calzada para el comercio interior, que hasta esas fechas apenas se producía, se debió, en buena medida, al impulso de los emperadores romanos Tiberio, Trajano y Adriano.

Hoy, la Ruta de la Plata se ha convertido en un reclamo turístico muy importante para los amantes de la cultura y de la historia, pero también para los que sienten la necesidad de recorrer los mismos caminos, peregrinando a pie, en bici o a caballo, que se hacía siglos atrás y enlazando con el Camino de Santiago.

 

Ruta Bética Romana:

La Vía Augusta fue la calzada más larga de Hispania, con casi 1.500 kilómetros, recorriendo el Mediterráneo desde los Pirineos hasta Cádiz. La Ruta Bética Romana, que discurre por las campiñas de Cádiz, Sevilla y Córdoba entorno al río y al valle del Guadalquivir, y que abarca municipios por lo que pasaba la antigua Vía Augusta, constituía una vía romana muy importante para el comercio y las comunicaciones.

Hoy, la Ruta Bética Romana pasa por catorce ciudades de la provincia de Sevilla, Cádiz y Córdoba y atraviesa espacios naturales como el Parque Natural de la Subbética Cordobesa, la Campiña sevillana, el Parque Natural de la Bahía de Cádiz o el Valle del Guadalquivir.

La Ruta Bética Romana parte desde la ciudad romana de Itálica, para dirigirse a la localidad sevillana de Carmona y de allí hasta Córdoba. Atraviesa algunos municipios de la campiña, para a continuación girar hacia el sur camino de Jerez de la Frontera y después a Cádiz. La recta final del viaje, traslada al viajero hasta Bolonia y Tarifa, cerca del estrecho de Gibraltar.

Qué hacer (turismo activo): Senderismo, rutas de mountain bike o a caballo por la Ruta del Agua, la Ruta de la Vía de la Plata o la Vía Verde de Itálica, piragüismo en el río Guadalquivir o viajes en globo.