La provincia de Sevilla tiene 105 pueblos y en ellos podemos encontrar una gran diversidad de paisajes, de montaña, campo, pueblos y ciudades.
En las zona de campo se puede disfrutar de la tranquilidad y la paz de una vida serenada.En torno al campo en los pueblos de Sevilla se pueden visitar todo lo relacionado con el mundo del toro y el caballo que es de gran relevancia en estas tierras así como el caballo de pura raza española y las fincas de toros bravo, escuelas de tauromáquia y de equitación, visitar ganaderías de toros tan famosas como las de Utrera, visitas a yeguadas, rutas a caballo y un sinfín de actividades.
En los pueblos montañosos o de la serranía de Sevilla se pueden visitar una veintena de Parques Naturales y Reservas, allí se pueden practicar los deportes típicos de montaña como el senderismo, escalada y deportes de aventuras.
Muchos pueblos sevillanos ofrecen al viajero restos de la historia ya sean restos arqueológicos de otras civilizaciones que podemos admirar en localidades como Santiponce, Écija, Carmona u Osuna, monumentos y museos donde pasar un rato agradable.
Además los amantes del flamenco no podrán dejar de asistir a los pueblos con más solera en este arte como Mairena del Alcor, la Puebla de Cazalla y Arahal.
Si después de toda estas actividades nos entran ganas de tomar un tentempié, para retomar fuerzas, la cocina de la provincia sevillana basada en la “Dieta Mediterránea”. Nos ofrecerá sus famosas chacinas y productos serranos elaborados con cerdos ibéricos. La caldereta de venado, los huevos a la flamenca , sin olvidar el famoso gazpacho. En lo referente a postres destacan los polvorones y mantecados de Estepa, los pestiños, torrijas, yemas de San Leandro, alfajores, tortas de aceite, mostachones, que se pueden degustar en muchos municipios sevillanos. Para disfrutar de estas delicias nada mejor que una copita de los vinos de la provincia.
El clima para visitar la provincia de Sevilla es de tipo cálido-templado, con una temperatura media anual que oscila entre los 18º y 20º. Los veranos son secos y muy calurosos, la primavera y el otoño son cálidos y en estas fechas se pueden dar precipitaciones sobre todo a principios de la primavera, los inviernos son suaves.


